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Este es mi pueblo. Rocío Mozo en ‘El Día de Valladolid’

Este es mi pueblo. Rocío Mozo en ‘El Día de Valladolid’

By Jul 25, 2016 0 comment

El pasado Domingo, Rocío Mozo protagonizaba la sección semanal del periódico El Día de Valladolid, ‘Este es mi pueblo’.

En un precioso reportaje realizado por el periodista Roberto Gris, Rocío muestra los lugares donde creció, sus rincones favoritos y un poquito de historia de su ‘pueblo’ natal, Medina del Campo. Una villa llena de Historia que alcanzó un enorme esplendor en los siglos XV y XVI. Sede de ferias de ganado internacionales, residencia de los Reyes Católicos donde testó y murió la reina Isabel, testigo de la creación de la primera Letra de Cambio… numerosos edificios y yacimientos, así como su Semana Santa y sus ferias son un reclamo para miles de turistas que cada año visitan la Villa de las Ferias.

Esta es la historia que cuenta el reportaje…

” Decidida. Así se muestra la joven diseñadora Rocío Mozo, que viste a modelos y presentadoras de televisión como Anne Igartiburu. Sencilla, pero consistente en cada una de sus afirmaciones. Pasea por Medina del Campo sin dejar de saludar y lo hace con una enorme claridad.

Conocedora y apasionada de la historia de la Villa de las Ferias, explica cómo ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Recuerda aquellos veranos e inviernos interminables jugando en la Plaza de la Hispanidad. «Antes no estaba así, tenían jardines y setos y yo recuerdo que aquí pasábamos muchas horas el grupo de amigos». 

Nació en 1980 en una familia de origen gallego, pero residente en Medina del Campo durante toda la vida. «Mi madre vivió aquí desde muy pequeñita». Empieza a hablar de la historia del pueblo y desde el primer momento denota amplios conocimientos de la historia, del pasado, de los innumerables edificios del pueblo. «Ya casi no queda nada del Palacio Real porque en la quema de Medina…». «Me siento orgullosa de mi pueblo». Tanto es así que la marca de Rocío Mozo ha celebrado tres galas benéficas desde su puesta en marcha y las tres han tenido lugar en Medina. «Vino gente de varios países y es algo que me alegra mucho. Más aún cuando veo que las estadísticas de personas llegadas de fuera al pueblo crecen año tras año. Eso representa algo genial para mí».

El primero de los lugares que quiere recorrer es la iglesia de la Colegiata de San Antolín. Una auténtica belleza que «en su día se pretendió que fuera catedral». Nada más entrar se cruza con el párroco, se detiene, y se funden en un cariñoso saludo. Allí se casó hace cuatro años. «Por favor, claro que podéis pasar a ver la iglesia». A los pocos segundos, el padre aparece de nuevo porque está seguro de que Rocío querrá ver la capilla de la Virgen de las Angustias. «Tenemos que dar la luz, que está apagada». Recorre todas las dependencias de la iglesia con una tremenda ilusión. «Soy cofrade de la Virgen desde niña. Viene de familia y aunque ahora vengo menos por trabajo, siento mucho la Semana Santa de Medina, es preciosa y antes procesionaba todos los años. Me acuerdo que de pequeña nos tocaba hacer un poco de todo. Íbamos a limpiar, a colocar el paso, a adornarlo…».

Desde que contrajo matrimonio se trasladó a vivir a Madrid, pero ni mucho menos se ha desvinculado de Medina. La visita, al menos y como poco, una vez al mes para disfrutar de la compañía de familia y amigos. «Algunos días incluso vengo para comer con mi madre y luego me vuelvo a marchar».

Arranca a caminar por Padilla en dirección a la calle Santa Teresa de Jesús. Relata que ella terminó BUP y COU en Valladolid y que luego se embarcó en la aventura de estudiar Derecho. A mitad de carrera se dio cuenta que su amor hacia los zapatos se podía convertir en su modo de vida y decidió, casi de hoy para mañana, acudir a una de las cunas de la moda; Milán. Estuvo allí un año y luego regresó a su querida Medina. Una vez en Santa Teresa se queda algo pensativa, disfrutando del enorme misticismo de la calle donde la santa fundó su segundo convento. «Por la noche, con la luz de los faroles parece que retrocedes en el tiempo».

REALES CARNICERÍAS. Ahora se encamina hacia las Reales Carnicerías de Medina. Están cerradas. «Pues es raro porque dentro hay un bar y siempre está abierto. Las obras de rehabilitación no comenzarán hasta finales de agosto». Conoce hasta los nuevos proyectos que se van a hacer en el pueblo. «Me siento muy vinculada con Medina».

¿Y cómo no? Quiere terminar el recorrido en el Castillo de la Mota. Una de las señas de identidad del municipio. Antes se encuentra con su hermano y su perro. La parada es obligatoria y por qué no, una foto para el recuerdo. En el castillo se siente bien, se nota. Ha estado muchas veces en cada una de las torres, en los pasadizos, admira las piedras que lo forman. Es una parte más de ella misma «Hay muy pocos pueblos que puedan decir que tienen una fortaleza como esta, tan bien conservada y tan bonita».

Y así acaba la visita a Medina, con Rocío Mozo intentando vender su pueblo, aunque no hace falta. Medina se vende sola. Lo bello encaja fácil. Como si se tratara de una horma para su zapato. Un paseo por su calle es algo que sienta bien, que encaja. No hacen falta más explicaciones.”

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